Con el conocimiento a un clic, la actitud es lo que cuenta


No es posible obviar que la formación es un pilar esencial en el desarrollo pleno del individuo. Pero cuando de lo que se trata es de encontrar empleo, es tan importante el currículo como la actitud para aprender y relacionarse. Los años en los que la demanda de empleo cualificado era superior a la oferta, de momento, han finalizado. Con una buena calificación académica era posible conseguir altas remuneraciones y condiciones favorables, incluso era posible seleccionar la empresa.

Ahora las cosas han cambiado, las empresas exigen mucho a los candidatos, sea cual sea el puesto. Sin embargo, los sistemas y métodos de selección no han variado demasiado desde hace años, con lo que nos encontramos a solicitantes que modifican su currículo en función del puesto al que desean acceder. No es que mientan, pero si omiten determinadas cuestiones consideradas poco idóneas para aquella empresa o puesto determinado. Por otro lado están los especialistas en
test psicotécnicos con experiencia en este tipo de selección. Muestran una versión u otra de ellos mismos según lo consideren conveniente.

Existe otra metodología no modificable por el candidato, con la que deja de ser juez y parte en el proceso, como ocurre en los test psicotécnicos, aunque por su novedad apenas es utilizada por empresas y consultores de selección en RRHH. La
morfopsicología permite conocer en profundidad las actitudes de la persona que busca empleo y este análisis permite un conocimiento preciso para ubicarlo en el puesto apropiado donde desarrollar sus habilidades. El resultado es un incremento notable de la productividad, que se observa directamente en la cuenta de resultados de la empresa. Ya no es posible trabajar durante horas realizando tareas que no te permiten desarrollarte como individuo, no es posible trabajar a disgusto. Para ello la morfopsicología ubica a cada uno en relación con los demás compañeros de trabajo, cerrando el círculo de la productividad.

En esta época de turbulencias, las calificaciones académicas no son garantía de nada. Principalmente porque ahora se exigen nuevos conocimientos que no se obtienen en la formación reglada, con lo que tenemos que la titulación académica ya no determina la idoneidad del solicitante. Se valoran otro tipo de elementos diferenciales que aporta el candidato, como la capacidad de adaptarse a las necesidades de un mercado cambiante. Por lo que la formación debe ser continua y actualizada periódicamente para poder mantenernos en la misma ubicación, si es que esta no ha desaparecido por obsolescencia.

La pregunta parece obvia, ¿cómo saber donde obtener esa formación no reglada y necesaria? Identificando líderes de opinión que expresan y comparten su experiencia en Internet, aunque no señalen ninguna certeza.

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