Reinventarse cuesta tanto como consultar a los que viven en la red


Llevamos meses hablando de coworking pero todavía no está suficientemente difundido el concepto. Sin embargo, muchas personas muestran interés pero son pocos los que se atreven a salir de su casa para mezclarse con sus iguales para cooperar y relacionarse.

Cuando la cifra de paro se estanca en cuatro millones y no parece que vaya a cambiar con las pocas ideas de aquellos que tienen la responsabilidad. Lo pertinente es buscar la manera de crearlas nosotros mismos antes que se agote el paro.

Mientras observamos cómo las grandes empresas reducen personal y las pymes sufren por seguir subsistiendo sólo queda emprender, innovar, reinventarse de una vez y constantemente. Para ello es necesario eliminar rigideces, no sólo administrativas, que permitan un espacio para todos los emprendedores. El problema es de gran calado porque las empresas no conocen el nivel de transformación en el que estamos. Se muestran entre asustados y desconcertados pensando en los resultados a corto plazo. No les culpo. Observan la crisis como algo pasajero, como algo ya vivido con anterioridad, como la tormenta que se aleja dejando paso al Sol. Pues no.

Cuando los expertos no saben, cuando los que controlan están descontrolados, cuando los que deberían predecir no vaticinan, cuando los que indican el camino están perdidos, es el momento de asegurar que es un momento único en la historia reciente. Donde las recetas habituales no sirven, por lo que sólo nos queda innovar, emprender y reinventarse. Re-imaginar, tal y como dice Tom Peters, cuando las cosas funcionan y has conseguido la excelencia es el momento de romperlo todo y reinventarte.

En este momento lleno de turbulencias, en esta etapa de cambios, en esta zona de nubes, sólo nos queda escuchar donde antes hablábamos, otear donde antes mirábamos y tomar la iniciativa cuando tengamos una idea propia de la situación.

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